“Nosotras las mujeres sí podemos, cada aprendizaje nos hace más fuertes”

Con esta convicción, Elsa Vasques Caal, mujer q’eqchi’ de la aldea Sarstoon Creek, Livingston, Izabal, ha demostrado que el liderazgo también florece entre las aguas del Caribe.

Elsa combina trabajos de cuidado con un papel activo en su comunidad. Es comadrona, promotora de salud y miembro de varios comités locales, incluyendo el COLRED y el COCODE. Su vida está marcada por el servicio y la certeza de que las mujeres pueden guiar a sus comunidades hacia la organización y la prevención.

Antes de participar en la Escuela de Liderazgo de Mujeres en Emergencia, enfrentaba un entorno con fuertes desigualdades y barreras culturales.

Las mujeres eran pocas veces escuchadas y, en muchas reuniones, sus opiniones quedaban relegadas.

Además, los desastres naturales como inundaciones y derrumbes afectaban los cultivos y el acceso a servicios, complicando la organización comunitaria.

Aun así, Elsa nunca perdió su espíritu participativo ni su deseo de aprender. Su camino de transformación comenzó al integrarse a la Escuela. A pesar de los viajes de hasta cinco horas por mar o bajo la lluvia, nunca faltó a una sesión. Cada encuentro fortalecía su confianza y su convicción de que el liderazgo comienza en casa. Aprendió sobre gestión de riesgos, derechos de las mujeres, liderazgo y organización comunitaria, descubriendo que una mujer preparada puede guiar con firmeza y empatía.

Con el tiempo, Elsa comenzó a representar a su comunidad en reuniones y procesos locales.

Su constancia, capacidad para coordinar y motivar, y su claridad al hablar le ganaron el respeto de líderes y vecinos.

De ser vista como acompañante, pasó a ser reconocida como lideresa con voz propia.Su ejemplo ha inspirado a otras mujeres a participar en los comités locales y a ocupar espacios donde antes solo se escuchaban voces masculinas.

Gracias a su impulso, en Sarstoon Creek las mujeres ya integran grupos de planificación y respuesta, y los hombres reconocen su aporte en la organización comunitaria.

Hoy, Elsa continúa activa en los espacios comunitarios y desea seguir formándose para acompañar a más mujeres rurales.

Sueña con que su comunidad tenga más lideresas preparadas para actuar ante emergencias y defender sus derechos.

Su visión va más allá: anhela que las instituciones lleguen a las aldeas más lejanas para seguir sembrando conocimiento, equidad y esperanza.

“Si somos positivas y unidas, ninguna tormenta nos detiene.”

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