“Nosotras tenemos una fuerza interna demasiado grande”
En la comunidad de Santa Marta, Batán, un grupo de mujeres decidió mirar su propio potencial con nuevos ojos.
A través del proyecto Alianzas para el Éxito, impulsado por CARE y la Universidad EARTH con el apoyo de Trudis, están iniciando un camino que las invita a descubrir su fuerza interior, mejorar su autoestima, desarrollar sus habilidades empresariales y confiar en la posibilidad de construir un futuro distinto para ellas y sus familias. Sulky diseña ramos artesanales y personalizados. Estefanía administra un minisúper mientras equilibra la vida familiar. Evelyn cría pollos y gallinas ponedoras. Natalia sueña con tener su propio cultivo de tomates y chile dulce, y María Fernanda impulsa su emprendimiento de cerdos de cría.
Cada una tiene una historia distinta, pero todas comparten una misma convicción: sí se puede.
“Empoderamiento para mí es una mujer segura de sí misma, capaz, hermosa, que no tiene vergüenza ni temor y que sabe que puede lograr sus metas”, dice Sulky.
Para Estefanía, “empoderarse es aprender a hacer valer los propios derechos y ayudar a que otras mujeres también se sientan seguras de sí mismas”.
Y Evelyn lo resume con fuerza: “Nosotras tenemos una fuerza interna demasiado grande para lograr lo que nos proponemos.”
A lo largo del proyecto, las participantes aprenderán sobre nutrición, seguridad alimentaria, liderazgo, derechos y emprendimiento. Por ahora, ya han comenzado con talleres sobre autoestima y comunicación, espacios donde hablan, se escuchan y se reconocen.
Se acompañan unas a otras, construyendo una red de apoyo donde la confianza y la solidaridad florecen.
“Vemos que todas somos iguales y que debemos apoyarnos, darnos la mano para salir adelante”, expresa Estefanía
El entusiasmo por lo que viene es evidente. Muchas sueñan con aplicar lo aprendido en sus hogares, en sus negocios y en sus comunidades.
Para Natalia, el aprendizaje también representa una oportunidad para fortalecer la economía local:
“Así nosotros aprendemos a ver que sí podemos emprender por nuestros propios medios. Aquí mismo la gente podría encontrar lo que busca: alimentos, huevos o pollos, sin tener que ir afuera.”
El proyecto apenas comienza, pero las semillas del cambio ya están sembradas. Estas mujeres han empezado a reconocerse como líderes, a levantar la voz y a caminar juntas hacia una transformación económica con propósito, donde el bienestar personal se une con el bienestar colectivo. En sus palabras, se dibuja un mensaje compartido: cuando una mujer aprende, toda la comunidad crece.
“VOY A APRENDER A CULTIVAR MIS PROPIOS ALIMENTOS; SON COSAS QUE QUIZÁS NO PUEDO COMPRAR, Y PUEDO COMPARTIR MI COSECHA CON MIS VECINOS Y FAMILIARES”,
CUENTA SULKY

